El estudio ha sido elaborado por las investigadoras Dolors Márquez, profesora del Departamento de Economía e Historia Económica, y Patricia Olmos, profesora del Departamento de Pedagogía Aplicada y miembro del CRiEDO, con la colaboración de Laia Vila, investigadora del mismo departamento y también miembro del CRiEDO. La coordinación ha estado a cargo de Edelmira Badillo, directora del Instituto de Ciencias de la Educación (ICE), y del vicerrector José Luís Muñoz, miembro igualmente del CRiEDO.
El informe, titulado El absentismo en las aulas universitarias de la UAB. Por qué vale la pena ir a clase, es el primer volumen de la Serie de Informes de Estudios Docentes de la UAB. Esta serie está impulsada por el Vicerrectorado de Formación e Innovación Docente y coordinada por el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE), con el apoyo del Consejo Social de la UAB.
El estudio no se centra en la ausencia ocasional a clase —derivada de motivos puntuales como la salud, el trabajo o imprevistos—, sino en la no asistencia reiterada de estudiantes que se encuentran en condiciones óptimas para asistir, pero deciden no hacerlo. La investigación se basa en la participación de 3.045 personas de la comunidad universitaria —2.253 estudiantes, 732 miembros del profesorado y 60 integrantes de los equipos de dirección de los centros docentes— y ofrece una radiografía rigurosa y plural de una problemática que genera una preocupación compartida.
Los resultados muestran que el absentismo es un fenómeno complejo y multicausal, fruto de la interacción de diversos factores. Entre los más relevantes destacan los condicionantes personales y de salud —incluido el bienestar emocional—, la necesidad de compatibilizar estudios y trabajo, las dificultades de transporte y acceso al campus, así como cuestiones relacionadas con la motivación y el compromiso con los estudios. A estos elementos se suman aspectos didácticos y organizativos, como las metodologías docentes, los sistemas de evaluación o la organización académica.
En este sentido, el estudio pone de relieve la diversidad de situaciones del estudiantado: casi cuatro de cada diez estudiantes trabajan mientras estudian, una parte significativa declara dificultades económicas o problemas de salud, y la mayoría depende del transporte público para acceder al campus, a menudo afectado por incidencias y un funcionamiento mejorable. Este escenario condiciona de manera significativa la asistencia a clase.
En cuanto a la docencia, el informe constata que, aunque la clase magistral continúa siendo la modalidad predominante, una parte importante del profesorado ya incorpora metodologías más activas y participativas. No obstante, se subraya la necesidad de seguir avanzando hacia enfoques que promuevan una mayor implicación del estudiantado y una mejor conexión con sus intereses y expectativas.
Puede consultarse el informe aquí.





