Los profesores Marisol Galdames-Calderón y David Rodríguez-Gómez del CRiEDO han publicado el artículo “Retos reales, aprendizaje real: el rol de los docentes en el Aprendizaje Basado en Retos” en la Revista de Difusión de la Investigación de la UAB.
Este estudio explora una metodología innovadora de enseñanza y aprendizaje: el Aprendizaje Basado en Retos (ABR), una metodología que sitúa al alumnado frente a problemas reales con el objetivo de desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo en equipo.
Pero, ¿qué papel tiene el profesorado en este modelo de aprendizaje? Esta es la pregunta central que abordan los autores, analizando las estrategias que utilizan los docentes para convertir el ABR en una experiencia de aprendizaje efectiva y enriquecedora.
En el marco del proyecto D-EMIND, el equipo de investigación realizó una revisión sistemática de 20 estudios académicos publicados entre 2013 y 2023 en bases de datos destacadas como Web of Science y Scopus. Para garantizar un análisis riguroso, se siguió el método PRISMA, que asegura un proceso de evaluación estructurado y fiable.
El estudio identifica cuatro áreas clave donde el profesorado puede tener un impacto significativo:
- Enfoque pedagógico: Los docentes dejan atrás el rol tradicional de “transmisores de conocimiento” y se convierten en guías que facilitan el aprendizaje activo, la colaboración y la resolución creativa de problemas.
- Integración tecnológica: Las herramientas digitales tienen un papel fundamental en el ABR, enriqueciendo las experiencias de aprendizaje y preparando al alumnado para un entorno profesional donde las competencias tecnológicas son esenciales.
- Industria y Compromiso profesional: Mediante la colaboración con profesionales y empresas, el profesorado puede plantear retos reales que vinculen los conocimientos teóricos con aplicaciones prácticas, mejorando la empleabilidad de los estudiantes.
- Apoyo y desarrollo: Los docentes tienen un papel clave en motivar al alumnado, fomentar su autonomía y acompañarlos en la superación de dificultades. También es fundamental que el profesorado reciba formación continua para adaptarse a estas nuevas metodologías.
A pesar de los múltiples beneficios, el artículo también destaca algunos desafíos, como el cambio de mentalidad que tanto el profesorado como el alumnado deben asumir para adaptarse a este enfoque activo y participativo.
Este estudio demuestra que el ABR no solo prepara al alumnado para afrontar problemas reales, sino que también transforma el rol del profesorado, convirtiéndolo en facilitador de entornos de aprendizaje dinámicos y colaborativos. No obstante, los autores subrayan que aún se necesita más investigación para optimizar la implementación de estas prácticas.
Si quieres leer el artículo completo, lo puedes encontrar aquí.





