Concesión de Proyecto MQD: Orientación y tutoría en las prácticas profesionales. Protocolos de actuación y delimitación de estándares de calidad.

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Proyectos

La Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación de la Generalitat de Catalunya aprobó, el pasado mes de mayo, el proyecto “Orientación y tutoría de en las prácticas profesionales. Protocolos de actuación y delimitación de estándares de calidad”, coordinado por el Prof. Joaquín Gairín (EDO), y con la participación de profesorado de diferentes facultades y departamentos de la UAB y la UPC.

La orientación y soporte al estudiante durante su estancia en la universidad es un tema de actualidad y de especial interés para los responsables institucionales, preocupados por la captación, retención y mejora del rendimiento académico de los estudiantes universitarios. Además, se considera un indicador de calidad cuando se comprueba que una parte del rendimiento en el aprendizaje es consecuencia de la buena organización de los servicios de orientación y tutoría académica.

En el caso de la UAB, ya se ha avanzado en los procesos de reflexión, organización y desarrollo del practicum en alguna titulación, como es el caso de los proyectos coordinados de MPI (Modelo de Practicum Integrador) para el caso de Educación, que han sido coordinados por la profesora Margarita Massot (2007) y en el que han participado dos miembros del equipo actual; en el proyecto concedido, pero, se intentará detectar los aspectos en común y en divergencia de las Ciencias de la Salud, las Ciencias Experimentales y Tecnológicas, las Ciencias Humanas y las Ciencias Sociales, con la pretensión de identificar diferentes modelos de prácticas profesionales y poder establecer estándares adecuados para su evaluación y mejora.

Las cuestiones a las que se dará respuesta son: ¿cómo se hacen las prácticas profesioanlizaora?, ¿cómo se podrían hacer?, ¿se puede establecer criterios mínimos generales para todas ellas?, ¿cuáles serían los criterios y formatos diferenciadores en función del ámbito formativo?, ¿cómo saber si se hacen bien?, ¿qué indicadores y estandares nos permiten hablar de buenas prácticas?, ¿se pueden dar orientación para la configuración, desarrollo y evaluación de las prácticas profesionalizadoras?

Responder a estas preguntas tiene sentido como respuesta responsable a la intención permanente de mejora que llevamos a cabo como institución formadora, pero también tiene un sentido estratégico de proyección a la sociedad y a las asociaciones profesionales de que el mejor marco para la realización de las prácticas profesionalizadoras es el currículo formativo y la vinculación a las actividades externas que planifica la universidad para su desarrollo.

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