Interculturalidad

MiquelAngel_Essomba
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Miquel Àngel Essomba, juntamente con Andrés Escarbajal, ha coordinado el último número de la revista REIFOP, la temática del cual ha sido “Interculturalidad u atención a la diversidad en la población immigrada. Tendencias, modelos y experiències”.

Convencidos de que la educación es capaz de afrontar los nuevos retos dela ciudadanía múltiple, de una ciudadanía identitaria dinámica, pero sin ser tan ingenuos de  creer que las instituciones educativas, por sí solas, puedan  conseguir la auténtica inclusión que propone la interculturalidad; ésta, sin duda, debe contemplarse desde plataformas más amplias  y complejas, porque supone sacar a la  luz los conflictos que subyacen en  nuestra sociedad, vinculados a situaciones que van más  allá del sistema educativo, porque  las diferencias no sólo son culturales, sino económicas, sociales y políticas,  que son las que verdaderamente separan  a las personas, no  el color de la piel, ni la religión, ni el  idioma. Por eso, lejos de  ser considerada la educación como  un instrumento utilitarista que  responda a las demandas  de la globalización económica, debe  significar un compromiso ético con la equidad, la  justicia social y los  derechos humanos.

Apostamos por la interculturalidad, entendida desde la pedagogía como un principio, y no como una nueva disciplina.  Y, si consideramos la interculturalidad como principio, parece evidente  que deba impregnar todo el sistema educativo, y no  funcionar sólo con algunos sectores o alumnos  concretos. El Consejo de Europa,  en el Libro Blanco  sobre el diálogo intercultural (2008)  ya declaraba que la  educación intercultural debería tener  en cuenta la pluralidad y  la diversidad a todos  los niveles: organizativo, contenidos, programas  y métodos… En todas las  asignaturas se debía  introducir el hecho pluricultural  y analizarlo de manera  crítica, independientemente de la presencia  física de alumnos de  varias culturas. Por esta  razón creemos que la  educación intercultural es una  gran ocasión para construir  y reconstruir continuamente  el modo de  hacer educación.  

Nos decantamos  por una educación intercultural progresista y crítica que no  está en contra de la eficacia  ni de la excelencia, como  se ha  afirmado desde posiciones tecnócratas  neoliberales, pero no quiere  conseguirlas a  costa de cualquier  consecuencia negativa en la  formación integral del  alumno como ciudadano democrático.  Educación intercultural como  normalidad educativa, como  cultura de  base, como renovación  cultural, como perspectiva  de un nuevo  humanismo, pero  sobre todo como  un esperanzador camino  hacia la inclusión.  Más en estos  momentos en los  que, siendo verdad  que la interculturalidad  representa un cambio  y una  riqueza para todos,  la experiencia  cotidiana se resiste  a dar  la razón a  quienes así piensan  (pensamos), porque demuestra  que los grupos  minoritarios son  víctimas de prejuicios,  racismo, intolerancia  y otros  ataques contra la  dignidad humana.

Por ello, no podemos hablar de la construcción de una sociedad intercultural sin tener en cuenta la práctica democrática y la  participación ciudadana; y para eso  la colaboración entre la comunidad  escolar y los centros  educativos es fundamental. Pero,  en todo caso, tengamos  presente que la educación  intercultural ni es la panacea  ni es un instrumento más;  es una esperanzadora apuesta,  difícil de llevar a  la práctica, pero es  que educar sigue siendo  la tarea más  difícil e importante  de nuestra existencia.

En este monográfico  se tratan las anteriores ideas y otras que creemos serán de utilidad para la reflexión y  la acción de docentes y otros profesionales que trabajan día  a día para ampliar la teoría y la praxis de la  interculturalidad.

Acceso a la publicación completa: http://revistas.um.es/reifop/issue/view/12811

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